jueves, 2 de agosto de 2007

Los usos lingüísticos

Los usos lingüísticos en el aula

En el aula se habla y se escucha, se escribe y se lee; además, se evalúan cómo se dicen -oralmente y por escri¬to- las cosas. Es decir, no sólo se valo¬ran los contenidos sino también los comportamientos comunicativos. Por lo tanto, es fundamental tener en cuenta tanto los usos "reales" de ense¬ñantes y aprendices como las expecta¬tivas respecto a cómo hay que utilizar el habla y la escritura (la escucha y la lectura) en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Porque no basta con saber los contenidos del área -de cual¬quier área- sino que hay que saber cómo expresarlos. Quien enseña tiene que hacerse entender tanto cuando explica unos contenidos como cuando plantea y regula las diferentes activida¬des escolares, tiene que ser capaz de interpretar malentendidos e incom¬prensiones, señales de aceptación, de duda o de rechazo respecto a lo que está tratando de comunicar. Quienes aprenden tienen que saber dar cuenta de sus avances, saber expresar sus dudas, saber manifestar aquello que no entienden...
Para los alumnos y las alumnas hablar y escribir en el aula no siempre es fácil: los temas son, las más de las veces, nuevos y la forma de tratarlos es diferente a la manera espontánea y coloquial en que se abordan los temas fuera del aula. Los usos lingüísticos que dominan alumnos y alumnas son los propios del registro coloquial, es decir, básicamente la conversación espontánea, propia de la situaciones comunicativas familiares e informales, si bien es cierto que en su aún corta experiencia comunicativa pueden haber estado expuestos a otros usos a través de los medios de comunicación o en su propio entorno familiar si per¬tenecen a familias en las que, por ejemplo, se acostumbra a debatir y a argumentar sobre temas diversos de la vida social.
Así pues, en el aula conviven, por lo menos, dos formas de uso lingüísti¬co. Por una parte, un registro más for¬mal, representado por los usos del profesorado y por el que aparece en los materiales escolares (libros de texto o similares), y, por otra, los registros más coloquiales y familiares del alumnado. Para que la interacción entre enseñantes y aprendices funcio¬ne, tiene que haber una negociación constante de formas y significados, de manera que los nuevos objetos de enseñanza puedan engarzar en lo ya conocido por quienes aprenden, exista intercomprensión y se produzca, como resultado, el aprendizaje. Si, por el contrario, se ignoran los usos del alumnado y simplemente se imponen los usos lingüísticos más formales, fácilmente se puede llegar a la incom¬prensión o al malentendido: la interac¬ción desaparece para dejar paso al monólogo que da como resultado el conflicto, la inhibición, el error y la sanción.

Diversidad lingüística y reflexión sobre la lengua

Desde el punto de vista del uso lingüístico, una lengua no es otra cosa que un conjunto de variedades: geo¬gráficas, sociales y funcionales. Dialec¬tos, sociolectos y registros componen el repertorio verbal de cada persona. En cada momento, seleccionamos aquello que nos parece más adecuado teniendo en cuenta diversos factores como el contexto, la audiencia, nues¬tras finalidades, el tema del que trata¬mos o la imagen que queremos dar. Ahora bien, el repertorio verbal está distribuido socialmente de forma desi¬gual. Hay personas o grupos que tienen acceso¬ a un mayor número de bienes lingüísticos mientras que otras personas o grupos tienen un acceso más limitado. Las causas de esa distri¬bución desigual tienen que ver con el origen social, con la edad y con el acceso a los bienes socioculturales en general (P. BOURDIEU, 1982).
En la escuela y en el aula se ponen de manifiesto esas desigualdades. Y es necesario que seamos conscientes de ello, porque la finalidad esencial y bási¬ca de la educación lingüística ha de ser la de ampliar las capacidades comuni¬cativas del alumnado. Para eso es pre¬ciso que conozcamos lo mejor posible cuáles son las variedades que compo¬nen su repertorio verbal y cuáles son las que componen el nuestro. Del mismo modo, es fundamental analizar cuál es nuestra postura respecto a qué variedades son adecuadas en cada momento, es decir, cuál es nuestra ideología lingüística, qué entendemos por corrección e incorrección y qué consideramos apropiado o inapropia¬do para las diversas situaciones comu¬nicativas.
Habitualmente, tenemos una idea de cómo es nuestro alumnado, pero suele ser una idea basada en la intuición en la experiencia de cursos ante¬riores y en nuestras concepciones sobre cómo es la infancia, la adoles¬cencia y la juventud respecto a la com¬petencia comunicativa. Sin embargo, y sin despreciar en absoluto esas valora¬ciones, es necesario que las contraste¬mos con observaciones sistemáticas porque sólo de ese modo podremos tener una certeza razonable que nos oriente en nuestra labor docente. Una tarea como la que proponemos ten¬dría que llevarse a cabo no de forma individual (aunque también se puede hacer así) sino entre equipos de profe¬sorado, como parte de la preparación del curso, y se tendría que ir revisando periódicamente.
A continuación, se presenta una lista de preguntas cuya respuesta debería ser previa a la elaboración de programas y de actividades, para ase¬gurar una intervención didáctica ajus¬tada a las características y a las necesi¬dades de cada grupo.
I. ¿Qué relación existe entre las len¬guas, las variedades lingüísticas y la estructura escolar?
¬2. ¿Cuál es la composición sociolin¬güística de la escuela? ¿Y del aula? ¿Qué lenguas / variedades utilizan los profesores y las profesoras? ¿ Y los alumnos y las alumnas?
3. ¿Cuál es la política lingüística de la escuela? ¿Y la del profesorado?
¿Es explícita o implícita?
¿Qué variedades/lenguas se presti¬gian y cuáles se marginan?
¿Se promueve la diglosia?
¿Qué papel se otorga a la modali¬dad oral de la lengua? ¿y a la modalidad escrita?
¿Cuáles son los criterios de evalua¬ción para ambas modalidades?
¿Existe un "currículum oculto" en lo que se refiere a estos temas?
4. ¿Se tiene en cuenta sólo la "corrección'' o también la¬ adecuación de los usos lingüísticos al contexto?
¿Qué papel ocupa la norma en relación a usos no normativos?
¿Se trabajan las variedades sociales y funcionales? ¿De qué manera?
5. ¿Qué relación existe entre la varia¬ción lingüística presente en la escuela y en el aula y las características sociocul¬turales del profesorado y del alumna¬do?
¿Tienen un origen sociolingüístico similar el profesorado y el alumnado? ¿Cómo se trata la realidad pluricul¬tural y plurilingüe que existe -si es ese el caso- en la escuela y en el aula?
6. ¿Cuál es la competencia comunicati¬va de los profesores y las profesoras y de los alumnos y las alumnas?
¿Qué aspectos de esa competencia se activan y cuáles se ignoran o se reprimen?
7. ¿De qué manera se manifiesta la diversidad lingüística?
¿Qué tipo de interacciones -orales y escritas- se promueven en el aula y en la escuela?
¿Cuáles de esas manifestaciones son objeto de evaluación y cuáles no?
8. ¿En qué manera los usos lingüísticos influyen en la valoración/evaluación de las personas?
¿Se educa en las actitudes respecto a las lenguas y a las variedades?
¿Se promueven los prejuicios?
¿Se trabaja el respeto a la diversi¬dad lingüística?

La tarea de enseñar lengua debería despojarse de ciertas inercias basadas en prejuicios lingüísticos sobre lo que es "hablar bien". Sólo a través de una reflexión crítica sobre ideas muy extendidas a propósito de la educa¬ción lingüística podremos llegar a entender que no sólo basta con cam¬biar el tipo de actividades que proponemos, sino que es necesario un cam¬bio de mentalidades respecto a los usos lingüísticos y a las valoraciones que sobre ellos hacemos, valoraciones que recaen, necesariamente, no en la lengua, sino en quienes la usan.
A continuación, y a modo de ejem¬plo, revisaremos algunas de las confu¬siones que perviven en la vida de las aulas y que, consciente o inconsciente¬mente, desvirtúan lo que tendrían que ser los dos objetivos fundamentales de la educación lingüística: el desarrollo de la competencia comunicativa y la reflexión metacomunicativa (C. LOMAS, 1999).

Fuente: http://www.quadernsdigitals.net/datos_web/hemeroteca/r_7/nr_499/a_6815/6815.htm