jueves, 2 de agosto de 2007

La cortesía:

La cortesía puede entenderse como un conjunto de normas sociales, establecidas por cada sociedad, que regulan el comportamiento adecuado de sus miembros, prohibiendo algunas formas de conducta y favoreciendo otras: lo que se ajusta a las normas se considera cortés y lo que no se ajusta es sancionado como descortés”. A la luz de lo anterior, resulta claro que la expresión de la cortesía varía de una cultura a otra. Por eso, lo que en una cultura resulta ser una muestra de cortesía, en otra puede no serlo. La cortesía también puede ser considerada como “una estrategia para poder mantener las buenas relaciones”, es decir, como “un conjunto de estrategias conversacionales” utilizadas por un hablante para “evitar o mitigar los conflictos” que surgen del enfrentamiento entre sus objetivos o fines y los de su destinatario.

Si convenimos en que la comunicación verbal es una actitud intencional dirigida a lograr un determinado objetivo en relación con otras personas, resulta lógico pensar que el uso adecuado del lenguaje puede constituir un elemento determinante para el éxito del objetivo perseguido. Sabemos que el [locutor] debe tener en cuenta que su enunciado se adapte no sólo a sus intenciones y a sus objetivos, sino también a la categoría y al papel social del destinatario. Por ello, no es difícil imaginar la importancia de utilizar convenientemente todos los medios que posee el lenguaje para mantener una relación cordial.

Fuente: http://www.congresoaled2005.puc.cl/pdf/ESCAMILLA.pdf